miércoles, 2 de febrero de 2022

Cuando menos te lo esperas

Una boca grande y redonda y un pozo de unos 20 metros, la invitación perfecta. Es invierno y hace fresquito, pero hace sol; empiezas a bajar y el sol ilumina el musgo y los helechos, hay un olor especial, sientes el calor en la espalda. Poco a poco va desapareciendo la luz exterior y disfrutas de la bajada de otra manera, ahora no hay musgo, ni helechos, ni sol, ahora ves la luz de tus compañeros y la roca, las diferentes formas, algún murciélago; disfrutando de esta bajada llegas al paso del caballo y algún relincho se oye, son esos compañeros de los que ya os he hablado otras veces que consiguen arrancarte una sonrisa, y llegas abajo; es el momento de hacer el recorrido a pie, y cuando menos te lo esperas, aparecen ante ti unas maravillosas formaciones. 



Mientras tanto, no dejamos de observar el medidor de O2… ¡Qué raro! ¡No ha pitado! ¿Notáis algo? ¿Os cuesta respirar? Tenemos en la cabeza relatos de visitas recientes a esta sima de otros compañeros… Sin embargo, observamos contentos que el porcentaje de oxígeno es muy aceptable: ¡19,5%! Las Taínas ha conseguido que volviera a salir llena de alegría. Sí, sí, he dicho Taínas, con tilde en la i, Carmelo tiene razón.















Las sorpresas no han terminado. Ojeando un libro, alguien vio una cueva en la que no habíamos estado antes, perfecta para hacerla el domingo (un pocito pequeño y dos pequeñas galerías horizontales) y regresar a nuestras casas cargados de buen rollo. Comienzas a descender y cuando menos te lo esperas, y antes de llegar al suelo empiezas a ver una sala con preciosas formaciones; el escaso recorrido horizontal (apenas 300 metros) no es menos sorprendente; banderas, columnas, excéntricas, alguna gatera para sentir el barro más cerca y todo ello para disfrutar.



Aunque hayamos oído; “entrar a una cueva que está todo oscuro, cuando afuera hace un sol espléndido…”, “vista una, vistas todas”…, la realidad es que siempre es una experiencia nueva, gratificante y cuando menos te lo esperas, te sorprenden aún más.

Texto: Velén. Imágenes: Cuadro y Gorgue.


jueves, 20 de enero de 2022

Cómo hacer un granizado sin esfuerzo

El sábado salimos dirección Valsalobre al más puro estilo Flash, sin prisa, con ganas de cuevas, con sonrisas, con walkies... y estupenda compañía.

La temperatura iba descendiendo según nos acercábamos a nuestro destino y cuando cogimos el desvío a la Torreta, comprobamos que el camino estaba helado y que nadie había pasado por allí. Ahora solo teníamos que decidir a qué cueva entrar; descartamos la Z6 por posibles problemas de oxígeno y optamos por la Juana I (afortunadamente, siempre hay alguien que lleva todas las topos). Qué maravillosa cueva, para los que no la conocíamos absolutamente fascinante, para los que la conocían, pero hacía mucho que no entraban, un bonito recuerdo, para los que habían entrado hacía poco, le añadimos el último pocito. Se instalaron dos vías para hacerlo un poquito más ágil.

Cuando salimos ya era de noche y había seguido bajando la temperatura, ahora toca cambiarse rápidamente y poner rumbo al refugio, encender la chimenea… ¿Hay un coche aparcado? ¿Quién estará dentro? Qué alegría da comprobar que el que ha llegado es un amigo, con el que intercambiamos anécdotas, el calorcito de la chimenea, no sin la distancia de seguridad o medidas sanitarias necesarias.

Tras una rica cena, nos esperan los sacos de dormir, frases que te hacen sentir que estás con un grupo de personas que no son “un club”, son compañeros, que en cada salida ponen un granito más de arena para transmitir y hacer sentir ese amor por las cuevas, ¡gracias equipazo!

No me quiero levantar, no quiero ir al colegio… ahí están mis compañeros. Iniciamos otro día al estilo Flash (qué gusto), sin prisa, un buen desayuno, y salimos del refugio para lavarnos los dientes. El agua se congela cuando lo echamos en un vaso, sí, sí, la temperatura es tan buena, que podemos lavarnos los dientes con granizado. Esto, lejos de quitarnos las ganas de entrar en otra cueva, nos da pie a seguir haciendo bromas.


Sima Diana es la elección para hoy, otra maravilla; igual que el día anterior, la mayoría ya había estado y no tuvieron ningún reparo para acompañar a aquellos que no habíamos ido nunca. Insisto, así da gusto. Hicimos dos equipos y cada uno instaló un pozo en la segunda parte de la cavidad, con la idea de bajar por uno y subir por otro.

El finde está acabando, pero nos cuesta irnos, vamos a comer a la Zapatilla, y cómo no, bajamos para volver a contemplar un lugar tan espectacular.

Hacemos el camino de vuelta con todas las bromas y anécdotas, repartimos el material que hay que lavar y nos despedimos. En mi caso, con mucha gana de volver a salir y poder realizar una actividad tan estupenda con una compañía inmejorable.

Texto: Belén Hernández. Imágenes: María Ángeles González.


viernes, 4 de octubre de 2019

                           Fiesta XL Aniversario

 El fin de semana del 21 al 22 de Septiembre, tuvo lugar la Fiesta del XL Aniversario del G.E.Flash. 
 Un evento que nos dio la oportunidad de reencontrarnos con viejos amigos, rememorar aventuras pasadas y planear las futuras. 
 Se realizaron diversas actividades relacionadas con la espeleología, como prácticas de técnica en paredes a cargo de los “Cartulis”, “Jose Hevia” y “Petits” o la visita a una cavidad para los más pequeños con la ayuda de “Juanillo” y “El Doc”. 
 También pudimos disfrutar de varias proyecciones audiovisuales, relacionadas tanto con las campañas de exploración desde los años 90  hasta hoy, de descenso de sorprendentes cañones en Gredos y Cantabria o de nuestras últimas actividades espeleológicas, incluida una muy emocionante sobre lo que significa ser espeleólogos. La mayoría a cargo de los “Petits” y otras como la  del “Cuadro”, “Xurxo” y “Quequet”, pudiéndose disfrutar gracias a la ayuda de “Gorje”  que se hizo cargo de los controles de la imagen y sonido.
 No faltó un emotivo homenaje audiovisual a nuestro querido amigo y pionero de la espeleología Jose Luis Mateos “El Enano”  al que también se le otorgó el merecido honor de poner su apodo a una nueva y espléndida sala descubierta recientemente en Picos de Europa.
 Nos divertimos jugando con nuestro tradicional tablero “Party-Flash”; hubo varias disertaciones de veteranos y noveles; nos fotografiamos en el precioso photocall de la “Petina” y recibimos un bonito regalo conmemorativo por parte de nuestros amigos del Tracalet, allí presentes. Todo bajo la maravillosa decoración de “Las Seños”.
 Pero sin duda, lo que se llevó la palma y tuvo más éxito entre el público fue la estupenda y divertidísima gala presentada por “Cali” y “Quequet” homenajeando a Faemino y Cansado que incluía gags, disfraces y una proyección de espeleocaraoke en la que cantamos todos los asistentes.
 Por supuesto, no faltó la pitanza, de la que se encargó “Richi” y sus pinches. Por la noche “DJ Gon” se hizo cargo de la música.
 Concluyendo, una emotiva, divertida y necesaria fiesta que ojala sigamos celebrando muchos años más en tan buen estado de forma. 
Muchas gracias a todos y todas los que asistieron y en especial a los que trabajaron de una u otra forma para que esto fuese un éxito.

Juan “Cuadro” Martín.

Presidente del G.E. FLASH 


jueves, 11 de julio de 2019

XL Aniversario

En 1979 ocurrieron muchas cosas. Subió al poder Margaret Thatcher, hubo sendas revoluciones en Irán y Nicaragua, se celebraron las primeras elecciones municipales de la democracia, se estrenaron Apocalypse now, La vida de Brian y Alien, se sacó a la venta el walkman, la sonda espacial "Pioneer 11" pasó junto a Saturno, Betty Missiego quedó en segundo lugar en Eurovisión, se creó el primer santuario ballenero, la Unión Soviética invadió Afganistán, se celebró el primer Rally Dakar, nació el grupo musical Parchís, AC/DC publicó Highway to Hell y por primera vez se registró una nevada en el Sáhara.
 Pero para lo que nos ocupa, aún hubo una efeméride destacada. Adolfo, Jose Luis, Miguel Ángel y Fernando también conocidos como el Txutxo, el Enano, el Lobo y el Largo se dirigieron a Madrid para formalizar la inscripción de lo que a partir de entonces sería conocido como el Grupo de Espeleología FLASH.
 Cuarenta años después, aquí seguimos, encuevándonos, compartiendo risas, aventuras y con muchas ganas de seguir haciéndolo. Y esto es así gracias a todos los integrantes de este grupo que a lo largo de los años han arrimado el hombro para nuestro querido FLASH siga adelante. Para celebrarlo, estamos realizando diversas actividades a lo largo de este año 2019. Esto abarca desde actividades de descubrimiento de la espeleología, charlas, impresión de camisetas conmemorativas o la publicación de nuestra revista Pa’Abajo, hasta por supuesto una fiesta, como no podía ser de otra manera. Una fiesta, en la que también tendremos actividades relacionadas con nuestra actividad tanto para mayores como para pequeños. Esta minoritaria pero maravillosa actividad que tantas alegrías nos da no se merece menos. Y por supuesto también los que la realizamos a pesar del frío, la humedad, el barro, las sacas, los porteos, las estrecheces, los pozos, los meandros y los laminadores. O precisamente por ello.


Juan “Cuadro” Martín. Presidente del G.E. FLASH.

viernes, 10 de mayo de 2019

Lapis Specularis en Aluche


Estimados compañeros espeleólogos y relacionados con el apasionante mundo subterráneo:

Con motivo de las actividades que el grupo Flash está desarrollando en el año de la celebración de su 40 aniversario, y en colaboración con la Asociación de Vecinos de Aluche, tenemos el orgullo de anunciaros que el próximo día 24 de mayo a las 19:00 tendrá lugar en la biblioteca pública Ángel González una interesante conferencia sobre los trabajos que está llevando a cabo la asociación Lapis specularis, en los que se aúnan arqueología, minería y espeleología.

La charla será impartida por nuestro compañero Fernando Villaverde, veterano espeleólogo perteneciente a la agrupación espeleológica GET y a la citada asociación.

¡No os lo perdáis! 


Y volver, volver, volver… a las cuevas otra vez


A veces algún compañero te dice: pero, ¿otra vez vas a volver a ese agujero? ¡Si ya te saludan las piedras! No sabría qué responder exactamente, pero es cierto que algunos no nos cansamos de repetir las simas y las cuevas que nos fliparon y nos engancharon de por vida a este “deporte”… Bueno, de vez en cuando… Una excusa muy buena es volver con la gente que se va incorporando a nuestro grupo. El compartir esos rincones con amigos que los descubren por primera vez resulta ¡emocionante! Supone una dosis más de motivación y un aliciente para volver.

















Corría el año… 2000, y nos llegaron rumores de que una sima conocida de nuestro querido Cañón del Río Lobos, que apenas alcanzaba los 30 m de profundidad, había sido reexplorada con resultados sorprendentes: de pronto pasó a ser la más profunda de este karst, ¡y con desarrollo horizontal!.. Tan magnífico hallazgo, protagonizado por el grupo Espeleoduero sale poco después publicado en la revista Subterránea (nº 14), de la cual en esa época era director nuestro compañero Carmelo. No tardamos mucho tiempo en ir a conocer los nuevos misterios de la que era una de nuestras casas los fines de semana. De aquellas incursiones hemos recuperado unas cuantas diapositivas que realizamos entonces, y que, ahora, como hemos podido, pasan a formar parte del mundo digital.



















Semanas atrás, hemos vuelto, con nuestros nuevos amigos, ya en la era digital, y hemos captado nuevas imágenes para inmortalizar otra vez esos rincones. Ha sido un placer volver a revivir el recorrido por la cueva, y comprobar, una vez más, lo divertido y lo sorprendente que es… Y ver que la emoción y la sorpresa de nuestros nuevos compañeros parecen las mismas que sentimos nosotros en aquella primera vez. 

Habrá que volver, ¿no?




















Es primordial conservar estas cavidades, ser muy respetuoso en su visita, entrar en grupos reducidos y solicitar permiso al Parque Natural del Río Lobos.

Fotografías: Archivo GE Flash, Óscar de Paz y María Jesús Celaya

domingo, 24 de febrero de 2019

¡Qué buenos son todos los del Flash, qué buenos son que nos llevan de excursión!

“¿Qué necesidad tienes de meterte en una cueva?; ¿por qué no haces macramé y te sientas un poquito?; ¿si tu amiga se tira a un pozo, tú también?; ¿y no te da miedo?; si te quedas ahí, ¿quién te saca?; pero, ¿cuántos vais?”
Durante el tiempo que nos preguntaron todo esto, nos encogíamos de hombros, ¡nunca nos habíamos planteado estas cuestiones, queríamos probar! La única respuesta posible, (aunque no muy convincente) era sí, si nos tiraríamos a un pozo si nuestra amiga lo hiciera y es que, todo esto empezó por Elena, con ese entusiasmo no nos podíamos negar.
Así, sin duda alguna, nos presentamos el martes que el cordi nos dijo en el A.V.A los futuros espeleólogos: Patri, Fer, Rober, Velén y Laura. Allí, Jorge nos enseñó el material y su uso (haciendo una demostración a lo “mago Houdini” de su control de todos los “cacharros”).
La aventura empezó el sábado, pero el viernes volvimos a vernos para repartir material y hacer un repasito. Los auténticos nervios comenzaron ahí: “¿con qué se subía?;¿cómo se pone?; y esto que sirve para bajar, ¿cómo dices que se llama?”
Sábado, 9.00 de la mañana, Patones y ante nosotras una pared enorme que no solo teníamos que subir sino bajar y un montón de cuerdas verticales y horizontales, solo con verlo intuimos que el asunto iba a estar entretenido.
Cada novato iba acompañado por un experto, que armado de paciencia y una sonrisa nos acompañó en la aventura.
Subir… ¡subimos!, eso sí, agarradas a la cuerda como si nos la fueran a quitar, apoyando las rodillas y agarrando las rocas con las uñas (y porque no nos dejaron con los dientes…).
Y bajar… ¡bajamos!, la elegancia ya estaba totalmente perdida, “¡cuélgate!”, “¡déjate caer!”, recomendaciones que en el momento en el que mirábamos al vacío no nos convencían, así que intentamos bajar de rodillas, a rastras, haciendo la croqueta… hasta que tuvimos que darles la razón, colgarnos y hacerlo.
¿Os acordáis de las preguntas del primer párrafo?, pues en ese momento pensamos que igual tenían razón, que qué necesidad había de estar colgadas ahí como un jamón pudiendo estar en nuestra CA-MI-TA (a lo Burri, jeje). A pesar de esto, la compañía y las palabras de los veteranos siempre tranquilizaban, el buen humor es una de las señas de identidad del Flash.
No solo subimos y bajamos una vez, lo hicimos hasta quedar exhaustas y cuanto más cansadas estábamos más sentíamos que nos gustaba, hasta llegar a pensar: “sin duda lo volvería a hacer”. Y bien, como nuestros deseos son órdenes para ellos, el domingo repetimos, más y mejor.
El lunes amanecimos con un whatsapp mutuo: “mi cuerpo está cambiando de color; no se si las piernas y los brazos son míos; no creo que pueda llegar al cole; tía, hoy a los niños les damos el día libre”
Pues si amigos, parecemos un poco masocas porque a pesar de eso, queríamos que el viernes llegase ya.
Y llegó, el viernes, una semana después, nos volvimos a juntar todos, esta vez en Hontoria del Pinar, con unos chimpún en la mano y ganas de flipar con las cuevas.
El sábado madrugamos al estilo Flash (que ya nos vamos conociendo, colegas) y nos dividimos en 3 grupos, dos con novatos y otro formado por “Edu y los irrelevantes”.
Perdimos la noción del tiempo, no había ni hambre ni sed (y por la cuenta que nos traía, pis tampoco), las sensaciones iban mucho más allá, observábamos todo, alucinábamos con las formaciones, disfrutábamos de la compañía… ¡incluso alguna llegó a quedarse muda! Sin haber salido, sabíamos que queríamos volver.
Cuando todos acabamos, nos juntamos de nuevo en el bar y tras el tradicional “choque de pollas”, celebramos la buena experiencia con unos botellines.
Las cuevas no se acabaron aquí, el Cali nos tenía preparada una prueba imprescindible para ser oficialmente flasheras, así que nos pusimos de nuevo el mono, (limpio y reluciente, ejem, ejem) y llegamos a Río Lobos, mientras algunos preparaban las pruebas que teníamos que pasar, Hevia y Miguel nos dieron una clase magistral del entorno en el que nos encontrábamos.
Tras esto, con brújula y topografía en mano superamos las pruebas recibiendo un gran premio final, ¡ya somos flasheras!
Y como buenas flasheras, los martes acudimos a las reuniones correspondientes, gracias Hevia, Elena, Chus y Deivid por compartir con nosotros esas charlas.
En estas reuniones se nos caía la baba al escuchar lo espectacular que era Coventosa y al final, hace unas semanas lo pudimos comprobar en nuestra propia piel.
El viaje comenzó el viernes y estuvo lleno de anécdotas: “tírale Antolín”, “vamos al bar del señor aleatorio/unidad/cornudo/amable…”, “¿por qué en las carreteras del País Vasco hay tres rayas?”, “¿te acuerdas de…?”, conversaciones típicas del grupo con un walkie-talkie en la mano.
Otro madrugón al estilo Flash y a la cueva, como éramos 11 pudimos ir todos juntos ¿y qué decir de ella?, pues que ahora entendemos que la llamen la Catedral de Cantabria y eso que solo pudimos ver una parte de ella (aunque nos han dicho que Fresca está mejor). La disfrutamos mucho, aunque alguno estaba afectado de “pulmó y corazó”, hay que ejercitar mucho la paciencia y qué mejor manera de esperar que tu compañero pase el fraccionamiento que un poquito de humor.
Salimos, otra vez de noche, la hora de no parar de hablar de Coventosa, del chimpún y de planear las siguientes y un gran aviso: “SE ACABÓ LO DE DORMIR COMO PRINCESITAS”.
Cerramos esta experiencia el domingo con una ruta cultural, una cascada desaparecida y varias visitas a Frías (parecía que nos habíamos quedado con las ganas).
Y antes de terminar, una frase célebre: “los espeleólogos son esa gente rara, que viste con logotipos extraños, que duermen en sitios inhóspitos y que se levantan a horas intempestivas, porque total, en la cueva siempre es de noche”.
Si después de todo esto os preguntáis si nos ha gustado la experiencia…aquí estamos, en la tienda, comprando material, juzgarlo vosotros mismos.

Gracias a todos los que nos habéis acompañado y guiado en esta aventura.

Velén y Lau.

miércoles, 17 de octubre de 2018

La segunda campaña de un espeleólogo, un poquito menos novato

Después de los magníficos días que pasé el año pasado con mis compañeros de Tracalet y del Flash, me quedé con ganas de volver a disfrutar de los vertiginosos paisajes de Bejes. Animado también por que este año el propósito era montar campamento arriba en el monte, y de que en el plan de trabajo estaba la continuación de la exploración de la famosa Topinoria, y del agujero que por pura chorra descubrió un novato el año pasado, la SN6, me enrolé de nuevo en la aventura cuevil de Picos. En la agenda también teníamos pendiente la falsa cueva de los quesos, trás el cual se adivinaba continuación de la cueva.

Por cosas de las vacaciones, acudí 2 días después. Arriba estaban ya: Jose Hevía, Gorge, y Cuadro por parte del Flash; y por parte de nuestros amigos valencianos del Tracalet, Paco y un ya restablecido Vicent al 200 % de capacidad y con ganas de darlo todo. Dos días después se incorporarían también desde Valencia, Salva, Arturo y Miguel.
Nuestro Juanillo no pudo participar este año por estar pachucho (¡¡ vaya rachita, presi...!!), pero nos dió todo su apoyo emocional desde Gijón y nos ayudó a bajar los pertrechos del campamento el último día (aunque para la comilona en La Gallega, no estaba malo el tío jodío...). Nos falló a última hora Antonio Pilón, que hubiese disfrutado como un enano con las riquísimas lentejas que nos hizo Vicent una noche, para cenar.


Como un señorito inglés de esos de las pelis de safaris que echaban por la tele el sábado después de comer (guiño para los puretas del grupo...), me encontré el campo base ya montado, con una tienda cocina-comedor y todo. Aquello tenía pinta de expedición de los documentales de la 2. Además, los compañeros ya habían instalado las cabeceras de pozo de la SN6 y de la Topinoria.

Como es normal ya en el interclub, y quizás por la pérfida influencia flashera, nada estaba fijado de antemano y todo se sometía a debate con despliegue de dudas, requiebros y cambios de opinión, por lo que los equipos de punta se decidían...después del desayuno, entre charla y debate acerca del pernicioso efecto de los hidratos de carbono sobre el metabolismo: ¿engorda más la insulina que dos arrobas de panceta?, ¿nos estamos envenenando con el azúcar que contiene un tercio de Cacola?, ¿llora un bebé de orangután cuando Hevia se come una palmera de chocolate?...

Lo único que siempre estaba claro era que a Hevia le tocaba la Topinoria (como tiene neopreno, je je je).

Así que con mucha ilusión y con las flamantes bobinas de cuerdas nuevas que adquirimos este año, los equipos de trabajo se disponían a añadir metros a los pozos.
Este año además, teníamos la novedad y el aliciente de una emocionante aventura naval en nuestra humilde y veterana barca hinchable, surcando el lago de barro de la Topinoria.



Al culminar el día y reunirse los equipos de exploración para compartir las impresiones de la jornada, los compañeros siempre respondían a la gallega: "Tenemos una noticia buena y otra mala...".
Las buenas, siempre eran que la cosa tiraba en ambas simas. En la Topinoria, el lago de barro se pudo surcar e incluso se encontraron más pozos y una espectacular sala al estilo cántabro. La SN6 no defrauda, y continua hasta los - 250 y siguiendo.



Entre las malas, que si en algunos sitios hay mucho barro, que si hay piedras que caen, algún estrechamiento que otro, un bloque del tamaño de un seiscientos que estorba el paso, y el naufragio de Vicent al rajarse el fondo de nuestra intrépida embarcación de goma. Afortunadamente el bote se pudo usar dándole la vuelta, no sin antes debatir en la tienda comedor las miles de posibles soluciones técnicas al problema naútico (Todavía no acabo de entender aquello de solucionar el naufragio con ¡¡¡ una cesta de fruta, o con bolsas de basura y cinta americana...!!!).

Hasta se topografió y todo.

Lástima que la prometedora "Falsa cueva de los quesos" se quedó en eso, en prometedora, porque tras pasar el paso estrecho, solo había una salita, eso sí, con bonitas formaciones. Por lo menos experimenté aquello de pisar por primera vez una parte de la tierra por un ser humano... je, je, je.

No faltó, como es tradición en toda campaña que se precie, rallie con la furgo de Gorge para ir a la comilona de fabes y cabrito en La Gallega. Este año, como Ana estaba más poética que de costumbre, nos libramos por poco de la historia del antropólogo inglés y su cuarentena en Nueva Guinea, pero nos regaló el oido con las asombrosas historias cinegéticas del borbón XII, anotadas en el diario de su bisabuelo. Y de postre después del banquete, bronca con el guarda y con el mísmísimo director del Parque Nacional, porque pretendíamos volver por la pista que discurre por una reserva de Urugüayos en peligro de extinción (preguntar a Gorge, que él os dá detalles del asunto).

No faltó la cena de despedida de campaña en La Hermida, en la que no falló el gran Chucho ni tampoco el cocido lebaniego (....¿o era el montañés?, el de las alubias, ¿cual era?).

Y tampoco faltó dormir después de la cena de fin de campaña, en ese templo del ronquido compartido, en ese hotel Ritz del polvillo de origen incierto en el que Cuadro se embadurna de los pies a la cabeza con esencia de citronela para no llevar a la Pepa pulgas de souvenir... en LA CASA, porque la viga,.... todavía no se ha roto.

Ahh !!! Y se me olvidaba la historia Cuarto milenio.

El último día de exploración, tuvo que venir Salva, un licenciado en Bellas Artes, para darse cuenta de que unos huesos que había en la base de un pozo de la Topinoria....       ¡¡ eran humanos !!. El caso es que la gente los vió el año pasado, pero se vé que Salva los tuvo que dibujar mucho en la carrera o yo que sé, y los identificó sin dudarlo: una mandíbula, tres fémures, fragmentos de un cinturón... Con el asesoramiento técnico de Juanillo, se puso la pertinente denuncia en el cuartelillo de la Benemérita, y el lunes después de campaña con la ayuda de Vicent, ahí estaba la Guardia Civil sacando los huesos para llevarlos a la policia ciéntifica. Supongo que nos iremos enterando quien era el desdichado dueño de la osamenta, pero en cualquier caso... descanse en paz.


Como veis, más variada y divertida no ha podido ser la campaña.



El año que viene, si el destino lo permite, yo me apunto. ¿os animais?



Miguel Burri

miércoles, 25 de abril de 2018

El Soplao y el Flash: una historia entrañable


En unos pocos años, y desde que fue habilitada para el turismo en 2005 con la realización de un proyecto de gran envergadura, la cueva del Soplao se ha convertido en una de las cuevas turísticas más importantes de España y uno de los principales reclamos turísticos de Cantabria. Recientemente se ha publicado un libro fotográfico de gran formato sobre la cueva, patrocinado por el Gobierno de Cantabria y realizado por la asociación Espeleofoto. Todo esto nos ha hecho reflexionar y mirar hacia atrás y recordar la apasionante historia entre el Flash y El Soplao. 

En los años 90 fue nuestro compañero Carmelo el impulsor de las visitas a la cueva, y, junto con May, los primeros flasheros que visitaron esta maravilla. Gracias a su interés y al conocimiento que llegó a tener de sus galerías y salas, el resto fuimos conociendo poco a poco sus secretos. En una de las visitas, Carmelo nos adentró en la cueva hasta que en un determinado punto nos dijo: “ahora vais a cerrar los ojos y andar despacito hasta que yo os diga…” Y cuando los abrimos nos encontramos con el famoso “falso techo” delante de nuestros morros, contemplando de sopetón ese espectáculo de cristales blanquísimos y retorcidos…





Nos quedaba por conocer la zona natural del sistema formada por las galerías de Torca Ancha y Torca Juñoso. Cayó en nuestras manos un número del Boletín Cántabro de Espeleología donde aparecía una topografía de ambas torcas, así que un fin de semana decidimos entrar en Torca Ancha. Nos volvió a cautivar esta otra faceta del Soplao, con una entrada un tanto diferente, por una formidable torca oculta en el bosque. Ya en el interior, en una zona próxima a “las galerías del tejo”, no conseguimos conectar con la zona de Torca Juñoso, aparentemente mucho más bella y concrecionada… Para consolarnos, cuando localizamos una galería de mina, pudimos volver hacia el Soplao, siempre espectacular, alcanzando la sala de la “desecación poligonal”, y volviendo a visitar todas las galerías que tanto nos cautivaban. Una vez fuera coincidimos con unos espeleólogos gallegos que nos comentaron que lo mejor hubiera sido haber entrado por Torca Juñoso, y así quedó la frase tantas veces repetida:  “¡Os habéis equivocado de travesía!” (pronúnciese con acento gallego y tono elevado). Así, poco después, durante un verano que parecía invierno, en una de las tournées que solíamos hacer por el norte en vacaciones, conseguimos realizar por fin la travesía entre las dos torcas. Después vinieron más visitas, incorporándose al festival más miembros del grupo que no conocían la cavidad, y quedando todos, como siempre… ¡boquiabiertos!




Cuando en los primeros años 2000 se cerró el Soplao para acometer las obras del “gran proyecto”, aún se podía visitar el ramal de las torcas, con la correspondiente autorización del gobierno de Cantabria a través de la Federación Cántabra de Espeleología. En una de las visitas que realizamos se sentía un intenso olor a gasoil desde la entrada de Torca Juñoso y durante toda la travesía… En 2005 se abrió al turismo la Cueva del Soplao. Y así seguimos disfrutando, aunque añoráramos el Soplao, del recorrido tan variado, original y bellísimo que era entrar por Torca Juñoso y salir por Torca Ancha, o a la inversa, cuando hacíamos dos grupos y nos cruzábamos, cuando nos salíamos del eje de la travesía para visitar también algunas galerías laterales, impresionantes… En una de estas últimas salidas, cuando nos dirigíamos a la sala de “la desecación poligonal”, encontramos una imponente puerta blindada cerrada a cal y canto en la galería del alud, que nos impidió el acceso.




En 2015 la travesía se reequipa gracias a la Federación Cántabra de Espeleología con la colaboración de los clubes Piezo y Viana. Los rumores de que en breve no va a haber que pedir permiso para visitar la mayoría de las cavidades cántabras se confirma en julio de 2017, y Torca Juñoso-Torca Ancha está en la lista de ellas. Pero sin embargo, a finales del mismo año se prohíbe y se cierra el acceso a las dos torcas. Parece ser que esta medida ha sido tomada “por acuerdo del Consejo de Administración de la Sociedad Regional El Soplao, S.L.", empresa pública mixta del Gobierno de Cantabria y las juntas vecinales implicadas, que es la encargada de la gestión de la cueva, y que tiene entre sus fuciones "la gestión, administración, mantenimiento y conservación, vigilancia, investigación, inventario, promoción y comercialización de los bienes y dotaciones inherentes al complejo turístico Cueva El Soplao." Y las causas que argumentan y que han provocado su cierre son “actos de vandalismo para acceder desde esta travesía a las galerías del Soplao, forzando los cierres de la verja de acceso del interior de la cueva en repetidas ocasiones”, y también “substracciones o daños en sensores y recipientes de recogida de muestras de agua que tienen instalados en diversos lugares los investigadores que trabajan en El Soplao”, además de “… aparte de lo que supone desde el punto de vista de la seguridad que personas incontroladas anden por la zona de la cueva habilitada para visita…”




¿Y ahora qué? Los buenos momentos vividos en el Soplao también nos hacen mirar hacia delante… Esperemos que pronto exista la posibilidad de visitar la zona no turística mediante un permiso bien gestionado, como ocurre en otras cavidades, que nos permita de vez en cuando volver a esos espacios que nos cautivaron y que podamos compartirlo con los nuevos flasheros que sólo los conocen a través de nuestro recuerdo. Y en cuanto a la “zona turística”, ¿qué decir? Que nos sentimos afortunados de haberla conocido en estado puro, con nuestras visitas constantes, pero fugaces, con el mimo y la delicadeza que sentíamos y que transmitíamos a cada paso, a cada respiro que dábamos, siendo conscientes de que contemplábamos una obra de arte que era preciso no alterar ni siquiera con el susurro de nuestras voces.

Fotografías: Archivo GE Flash y Mª Ángeles González

jueves, 21 de diciembre de 2017

Asamblea 2017


Como cada año, el pasado fin de semana celebramos nuestra Asamblea anual en la casa de “El Jardinillo”. Con bastantes socios presentes, nos reunimos para debatir de numerosos temas a lo largo de toda la mañana para acabar con una feliz comida navideña. Entre otros, se comentaron todas las actividades realizadas, los balances económicos del 2018 y las perspectivas para el próximo año, incluyendo el material necesario y salidas a cuevas deseadas. También debatimos a cerca de nuestra actividad estrella, la campaña de exploración cada verano en Picos de Europa. Por último, decidimos el lugar para la próxima asamblea, aprovechando con un fin de semana espeleológico y la necesidad de renovación para entonces de la Junta Directiva. Luego pudimos brindar y celebrar un año más del Flash que ya se nos juntó con la cena y una buena noche de disfrute entre el Bar Manolo y el Jardinillo, bailando y cantando, recordando el olor y esa luz del carburo y fotografiando el cielo nocturno estrellado.


Por la mañana, los que quedamos aprovechamos para disfrutar el motivo por el que todos estamos aquí: un poquito de espeleo!! Fuimos a practicar en las paredes, cada cual a su nivel: instalación de cuerdas, subidas y bajadas, cambio de aparatos, nudos, pasamanos, desviadores… e incluso, autosocorro. Estuvimos hasta que el frío ya se hacía notar bastante y los estómagos ya pedían un parón. De nuevo al Manolo y ya para casa. Fue un finde muy divertido y en el que sin duda, disfrutamos un buen grupo de amigos deseando ya vernos en la próxima cueva!

 
Texto: Javier Fouz Uguet “Cali” y Elena Tena
Fotografías: Maria Jesús Celaya "Chus”

jueves, 23 de noviembre de 2017

De Varabanchek a Tragacete

Hola amig@s.

Como me puse tan pesaito con lo de salir de cuevas este finde, os hago yo un pequeño relato de lo acontecido.

Sin apostar un duro porque la salida se pudiera hacer, por la apretada agenda de los flasheros (viaje de buceo de Hevia, finde de trabajo reicintolista de Xurxo y Cali, y prácticas de espeleosocorro, finalmente y en el último momento el destino cuadró y se enrolaron Hevia, Edú, Chus, Oscar...y Mariangeles y Jose Petit para el domingo después de socorrer (ole por ellos !!! ...), y un servidor de uds., Miguel Burri.

Hevia nos propuso las simas de el Bancal de la Nevera y la del Tío Seisdedos, que están en la preciosa y boscosa zona de Uña y Tragacete. Como la ruta era por la carretera de Valencia, nos emplazamos el sábado por la mañana en el bellísimo... centro comercial de Rivas Futura. Trás esperar un buen rato a Chus, ya que el De Loriant le jugó una mala pasada y apareció en Varabanchek en 1956 (Taran silvania exterior), y hasta que le dieron el visado y esas cosas..., salimos prestos con parada en Tarancón para tomar deliciosos churritos y pinchos de tortilla.


Llegamos al refugio de la Alconera, y cómo no, estaba pillado. Nos calzamos los hierros e iniciamos camino a la sima de El Bancal de la Nevera a eso de las 2 y media (A quien madruga...), asombrados de que los chicos que nos habían quitado el refugio, nos pidieran crema solar.

Preciosa sima, con dos pozos repletos de troncos arrastrados de cuando llovía (¿os acordais?), trepada final para llegar a unos gourts con unos bonitos laguitos... ¡¡ más secos que la mojama !! (luego algunos dicen que no hay cambio climático). Trás salir a oscuras ya, y con un frío de coj..., decidimos practicar un poco de orientación nocturna en espiral, a ver si llegábamos a Varabanchek atrochando por el pinar....


Dormimos en otro refugio que buscamos, y al día siguiente, los Petits, trás viaje nocturno desde el bar Manolo de Patones, nos esperaban en la Alconera desde las 10 (literal, porque les dimos plantón de 1 hora).

Interesante sima la del Tío Seisdedos, con dos pozos, y que nadie conocía, con bonita cabecera del segundo pozo de pasamanos más Y griega en volao. Muy variada.

Equipo Sima del Tío Seisdedos

Papeo, y cafelito y cacola en el bar de "Las chicas de oro" de Uña.

Gracias chic@s por este bonito y divertido finde.

Aupa el Flash for ever !!!

Miguel Burri Mac Donkey

jueves, 2 de noviembre de 2017

El Karst de Cuenca


Recientemente ha salido publicado en la Tribuna de Cuenca un interesante artículo sobre las últimas exploraciones realizadas, especialmente en la zona de la Muela del Rebollar. Nuestro grupo ha tenido la suerte de participar en ellas, gracias a nuestros compañeros del Grupo de Actividades Espeleológicas de Madrid (GAEM), impulsores incansables de estos trabajos que coordinan junto con el grupo conquense Lobetum.




La Serranía de Cuenca continúa dando sorpresas…


viernes, 1 de septiembre de 2017

El Trenecito


Hemos querido recuperar este relato fresco y directo de nuestra compañera Chus, que refleja perfectamente el buen fin de semana que pasamos en el entorno de Valporquero, antes del verano y ya bien entrada la primavera.


Ya pasados varios días de la vuelta de Valporquero, pero todavía con muy buen recuerdo. En dos grupos, por un lado Hevia, Desi y yo salimos de Guadarrama a las 18:30 con Alberto y su tanque, ni te enteras del viaje. Nuestros compis Juanillo, Antonio y María, con algún empujoncito, buena suerte y dejándolo en la cuesta, llegaron a León e incluso les trajo de vuelta. 

Tras asomarnos por la zona de picnic, se decidió dormir en el porche de la iglesia de Valporquero. Una habitación con estupendas vistas, las estrellas para dormir y por la mañana la montaña, el bosque de hayas y los pipis.


Un desayuno en el césped al solecito,  y toca diana, bajar a la cueva. Con un coche de apoyo la aproximación es sencilla, y se llega andando por el relicto bosquecillo de hayas. Mientras nos embutimos en el neopreno, observamos desde lo alto que no dejan de llegar furgonetas de empresas de aventura. De cada una se bajan entre 8 y 10 chorizicos ya dando saltitos, empieza la temporada ... Ya alguno organiza para el 3 de junio un aquatráil por la cueva.

Por suerte no había nadie bajando por las Perlas, solo usan la zona acuática. Empezamos a bajar a las 12, primero la campana hasta el púlpito , ¡¡¡25 m qué maravilla de sala!!!, paso por la cabecera estrecha,  ya sin mucha visibilidad, pozo tras pozo, mucho respeto, y cada vez más goteo de agua en la espalda, más y más fresco nos indica que vamos llegando a la línea de agua... Y ya el último de 30 m.




Pues ya no queda otra... al agua, a bajar un barranco de noche; la calidez del grupo me hace olvidar el frío, ¡¡¡qué pasada de colores y de formas!!! El nivel del agua era aceptable y bastante fresquita. Al grito de EL TRENECITO!!!!!, Hevia encuentra el tobogán y los demás detrás, pero de uno en uno... jaja!! A la salida, el esperado paso de la M, hay dos estupendas escaleras pero ya no hay sifón, tengo que reconocer que ya me sobraba. Se ve la luz, sales a una sala amplia, parece que estás ya a nivel del suelo, y sorpresa!!, son las copas de los árboles, un pequeño destrepe a la salida de la gran cascada, otros 25 m... con el toque final bajo el chorro. Para la vuelta se cruza el rio y en unos 500 m andando por la carretera llegas al bar.








Ya secos, cervezas, calditos y helados; el abuelete del bar muy simpático, nos ha guardado las llaves del coche. Al día siguiente una ruta circular, por 4 valles, 11 km , al solecito, se sale andando desde la misma iglesia. Hevia con su GPS nos corrige la ruta varias veces que nos salíamos por la tangente. En esta época se pueden ver pequeñas orquídeas, extensos pastizales, rodeados de unas montañas curiosas que van desprendiendo conchas que acaban en el camino.  

'Tierra caliza, áspera y luminosa, plagada de simas, cuevas y profundidades, la oscuridad del subsuelo nada tiene que ver con la amplitud de sus vegas y sus pastos, con el cromatismo de sus bosques en otoño o con la riqueza de la vida que alberga.









Pocas fotos esta vez, pero hay videos....vamos mejorando !!!! con muchas ganas de verlos!!!

Mil gracias Desi, Alberto, Hevia, Juanillo, por enseñarnos estos maravillosos rincones de la tierra y cargar con nosotros, y a los compis del nocurso Maria y Antonio por ser cómplices de este finde. Y a los que no han podido venir.... que leéis esta parrafada... jaja!!! 

Texto: Maria Jesús Celaya “Chus”
Fotografías: Chus y Juan Bueno “Juanillo”

miércoles, 30 de agosto de 2017

Campaña de exploración Bejes 2017


Siete son los días de la semana, siete las notas musicales, siete los mares y siete los pecados capitales. Son siete las Maravillas del Mundo y los enanos de Blancanieves. También siete, los samuráis, las vidas del gato, los colores del arco iris y los reinos de Poniente. Y siete los que este año acudimos a la campaña de Bejes. Por el FLASH contábamos con Jose (Hevia), Juan (Juanillo), Jorge (Gorje) , Miguel (Burris) y Juan (Cuadro) y por el Tracalet, Anna y Paco. También contamos con el apoyo logístico de Vicent que pese a estar convaleciente de una operación ocular nos brindó su inestimable
ayuda.

Tras esta estúpida forma de enumerar los asistentes a la campaña hay que decir que en el G.E.FLASH nos gusta llevar las actividades espeleológicas lo más planificadas posible. Sobre todo cuando se trata de una campaña de exploración como la de Bejes. Sin embargo hay que reconocer que a veces, cuanto menos preparas algo, más éxito tienes.



Por circunstancias personales y sin ánimo de que se convierta en la norma, este año hemos acudido a nuestra cita anual tanto con nuestros compañeros del Tracalet como con las simas de Picos de Europa, sin reunión previa con ellos ni una idea muy clara de lo que íbamos a hacer en el macizo. Incluso el permiso para explorar nos llegó a última hora y solo gracias a la insistencia de Juanillo. Sin embargo teníamos en mente algunas incógnitas que se nos antojaban como impepinables y que veníamos comentando desde la campaña del año pasado, en las zonas del Samelar, Panizales y el Vao de los Lobos.

Habría que mencionar que durante la semana y a efectos de la exploración, nuestras fuerzas han quedado mermadas. De los siete, dos hemos padecido una gastroenteritis que nos ha dejado fuera de combate durante al menos tres días (he aquí la importancia de potabilizar el agua que tomamos de ciertos sitios), otro acabó en el hospital debido a una piedra que le impactó, afortunadamente, en el brazo (he aquí la importancia de tener mucho cuidado con las piedras y limpiar bien al explorar) y otros dos no estaban, todavía capacitados para algunas verticales debido a su inexperiencia, que no a su ímpetu ni ganas. Aún así el balance general ha sido más que positivo.

En las simas de la cara norte del Samelar, además de revisar varias incógnitas, algunos de estos objetivos implicaban intentar progresar por zonas inundadas que se habían abandonado bastantes años atrás por motivo del agua. Así como prospectar la zona exterior que sabíamos que no estaba bien mirada. Aprovechándonos de la experiencia de Jose como espeleobuceador, la idea era usar el neopreno para ver el estado de esos pasos inundados después de bastantes años sin entrar y en los que hay menos precipitaciones. Así como comprobar si sería factible bucearlos. Este era el caso de las Torcas de la Topinoria (SN2) y de Brañarredonda (SN3). Respecto a ésta última, la SN3 de -456 m y 2135 m de desarrollo se trataba de nuestro principal objetivo. Sin embargo, tras uno de nuestros “cónclaves” decidimos centrarnos en objetivos más modestos y dejar la idea para el año que viene. Explorar una cueva de esta envergadura nos llevaría, seguramente la mayor parte del tiempo y material, teniendo que renunciar a las otras simas. Aún así, Juanillo envió sus gafas de sol al fondo de la torca a modo de drone explorador. A ver qué nos cuentan el año que viene…




De este modo, nos decantamos por la Torca de la Topinoria. Bonita, vertical y fresca cavidad de -180 metros que nos costó bastante encontrar entre la niebla. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, el pateo sistemático con GPS para buscarla nos brindó varias sorpresas desconocidas que a partir de ahora se llamarán SN 6, 7, 8 y 9 y de las que más adelante hablaremos.

Así pues, en un par de entradas, se reinstaló parte de la sima (aunque sorprendentemente los anclajes que se pusieron en 1994 parecían estar en condiciones aceptables) y exploró por cuatro flasheros de pro: Jose, Gorje, Juanillo y el que subscribe. La punta de exploración alcanzada por los dos primeros (los dos únicos sanos por entonces) nos dejó buen sabor. Jose aprovechó el spa y dándose un buen baño de barro, descubrió que tras una zona embalsada con más lodo que agua y que ya sabemos cómo superar, la cavidad continúa por un nuevo pozo. Aunque la falta de efectivos y de tiempo nos hace dejar la incógnita para otro año.




Sin movernos mucho de la zona también se exploran las nuevas cavidades encontradas, con diversos resultados. Algunas, muy prometedoras en principio, se quedan en unas decenas de metros. Incluso la SN9 por la que se oían caer las piedras bastantes metros y que tras una mañana empleada en desobstruir una boca llena de bloques, no quiso colaborar, cerrándole el paso a Juanillo a unos treinta y tantos metros. Sin embargo, otras sí nos dieron juego y algún que otro susto. Aquí hay que mencionar que Miguel, nuestra nueva y entusiasta incorporación a la campaña y al grupo, demostró ser un magnífico olfateador de simas encontrando varias nuevas y sobre todo una en particular: La SN6. Después de la exploración realizada por Gorje y Paco, en un par de días de duro trabajo, la cavidad quedaría instalada hasta unos -225 m (a falta de topografía oficial y medido a través de altímetro). Se trata de una sima con una aproximación de sólo cinco minutos desde el coche, grandes pozos, un paso estrecho y con peligro de caída de piedras. Pero en general, bastante cómoda. La cavidad continúa bajando con la misma tónica de pozos además de presentar varias incógnitas que habrá que revisar más adelante. Pero algo malo nos olemos cuando nos acercamos a la sima al advertir que nuestros compañeros tardan demasiado. Desde la boca oímos las quejas de Paco. Nos percatamos de que no usa el brazo derecho que lleva quieto, colgando. Por fin sale y nos relata el accidente. No sin antes, con una sonrisa, informarnos de los metros a los que han bajado y de que la cosa continúa. Cosas de bombero, supongo. Una roca ha caído desde unos cuarenta metros y le ha golpeado por encima del codo. El impacto le ha producido una buena hemorragia que han conseguido detener con una venda que llevaba él mismo en su botiquín. Aparte de tener cuidado con las piedras, aprendamos algo más de esto y llevemos siempre un botiquín. Le ayudamos a quitarse el equipo y Juanillo y Anna se van con él al hospital. Consecuencia del golpe: Fuerte contusión en el brazo con herida profunda (3 puntos de sutura) y rotura de fibras. Aunque podría haber sido peor.






Antes de este desgraciado suceso y de la gastroenteritis que ya se empezaba a manifestar, a Paco, Jose y a mí, nos había dado tiempo para revisar otro de nuestros objetivos, una preciosa, lejana y fría cavidad, la VL52, en el Vao de los lobos. Tras años de arduo trabajo desobstruyendo el caos de bloques en el que se encuentra la punta de exploración, este año se consigue forzar un paso para llegar, unos metros más adelante a otro paso bloqueado. Aunque en principio parece más fácil de desobstruir, se decide dejar que todo se asiente mejor e intentarlo otro año.




Pero la cosa no queda ahí. Después de años oyendo a los lugareños hablar de la cueva de los quesos que hay en la pared que mira a Tresviso cerca del Salto de la cabra, nos decidimos a buscarla. En un primer intento y desafiando los 800 metros de caída que separan la pista del fondo del desfiladero, no logramos encontrarla. Sin embargo, y siguiendo con la tónica de la campaña, encontramos otra cueva que queda pendiente de exploración. Unos días después, en un segundo intento y con la ayuda de un paisano que nos señala desde lejos el acceso, Jose y yo damos con ella. “Buenos quesos dicen que hace esa cueva”, nos comenta. Nos quedamos maravillados de cómo podrían llegar ahí los queseros caminando por semejante lugar. Por una empinada ladera, entre la alta y húmeda hierba, se adivina una senda que bordea el vacío. Nosotros incluso aprovechamos para atar una cuerda a unos anclajes que se instalaron en su momento con la idea de llevar turistas, lo que parece que no fructificó. ¡Y por ahí iban los paisanos con los quesos! Impresionante. Se trata de una bella e interesante cavidad, así como atípica en la zona. Con un desarrollo eminentemente horizontal, está plagada de formaciones, especialmente grandes racimos de excéntricas que nada tienen que envidiar a las de otras cavidades conocidas por este tipo de concreciones. Jose desciende el pocillo final del que nos habían hablado y que no continúa. En las salas anteriores, alguna de ellas de considerable tamaño, aún se conserva algún utensilio quesero y las baldas donde el queso picón adquiere el Penicillium que le da su sabor y aspecto característicos.




Y poco más, amigas y amigos. Este año, debido a la proximidad de la zona a explorar y la mejora de la pista, nuestro campamento base ha sido la casa de Bejes desde donde nos desplazábamos a las cuevas. Aunque en vista de los resultados de esta campaña hemos encontrado una zona idónea para montar un campamento a unos minutos de varias de las cavidades. Y como otros años, ha habido niebla, sol, pateos con vistas al mar de nubes y al de verdad, alguna que otra pulga, queso Picón, orujo de Liébana, pozos, chascarrillos, paseos nocturnos a la bolera, baño en el río, excursión a Sotres para visitar a La Gallega con el tradicional remolque de la furgoneta de Gorje con el 4x4 de Juanillo, fabes, cabrito y charla espeleológica por parte de la susodicha Gallega, cena final de campaña en la Hermida (con la visita del Txutxo y Agu), muuuchas risas, trabajo en equipo e ilusión por las expectativas para el año que viene. Así que ya saben jóvenes y no tan jóvenes, si quieren ser los primeros en ver y pisar un lugar jamás antes visto ni pisado por ningún humano en este abarrotado planeta no lo duden, Bejes es el lugar.

Texto: Juan Martín "Cuadro"
Fotografías: Juan Bueno "Juanillo" y Jorge Mateos