TXOMIN IV
(15-Julio-2017)
La entrada por la boca de la mina del Cuco, de
la que extraían blenda y galena en los años sesenta, da
paso a un laberinto de galerías y
túneles, (algunos de ellos
conservando aún parte de las primitivas
traviesas y raíles). Números,
flechas, catadióptricos y
algún que otro hito de piedras nos
acompañan durante el recorrido de la mina y nos ayudan a
encontrar el estrecho túnel que
accede al soplao que da paso al gran pozo de 130m, siguiendo también con
atención las explicaciones de la
última reseña publicada para no
perdernos. Aquí comienza la Sima Txomin IV.
La instalación de un primer pasamanos
descendente nos ayuda a superar el primer "miedo psicológico", ya que
sabemos que bajo nuestros pies tenemos una impresionante sala. Las minúsculas
luces de los primeros que van llegando al suelo, nos sirven como referencia a
los que todavía estamos colgados y
nos dan una ligera idea de las dimensiones de la sala y lo que aún nos queda
por bajar.
Una vez agrupados todos de nuevo, nos dirigimos
en busca de la no menos espectacular Sala Blanca. Impolutas y frágiles
formaciones, literalmente blancas,
cubren parte de paredes y suelo. Un paisaje, podría decirse mágico y hasta casi
lunar, que va cobrando vida al paso de las luces y sombras de nuestros frontales. Intentamos no
salirnos de las anteriores pisadas que ya han embarrado parte del suelo y
avanzamos hasta el final de la sala. Allí comemos y disfrutamos del entorno. Alguna foto para
inmortalizar el momento y vuelta de nuevo a la gran sala para afrontar la
"interminable" subida.
Ya en la cuerda mucho calor, cansancio y
deseando llegar arriba. Esa sensación siempre la tengo en las cuevas pero, no
sé por qué, se desvanece mientras espero a que mis compañeros terminen.
Como íbamos bien de tiempo, antes de salir al exterior fuimos a
buscar la Txomin VIII, otro de los
soplaos de esta mina. Pero después de recorrer las galerías siguiendo los hitos
que parecían más evidentes y sin una descripción detallada por nuestra parte, al
final se convierte en una misión imposible.
Un queso gruyere de galerías, ascendentes y descendentes que van de norte a sur
y de este a oeste nos engulle poco a poco y finalmente nos hace desistir de su búsqueda. Buen motivo para volver…
Texto y fotos: Mª Angeles González Fernández










