domingo, 24 de febrero de 2019

¡Qué buenos son todos los del Flash, qué buenos son que nos llevan de excursión!

“¿Qué necesidad tienes de meterte en una cueva?; ¿por qué no haces macramé y te sientas un poquito?; ¿si tu amiga se tira a un pozo, tú también?; ¿y no te da miedo?; si te quedas ahí, ¿quién te saca?; pero, ¿cuántos vais?”
Durante el tiempo que nos preguntaron todo esto, nos encogíamos de hombros, ¡nunca nos habíamos planteado estas cuestiones, queríamos probar! La única respuesta posible, (aunque no muy convincente) era sí, si nos tiraríamos a un pozo si nuestra amiga lo hiciera y es que, todo esto empezó por Elena, con ese entusiasmo no nos podíamos negar.
Así, sin duda alguna, nos presentamos el martes que el cordi nos dijo en el A.V.A los futuros espeleólogos: Patri, Fer, Rober, Velén y Laura. Allí, Jorge nos enseñó el material y su uso (haciendo una demostración a lo “mago Houdini” de su control de todos los “cacharros”).
La aventura empezó el sábado, pero el viernes volvimos a vernos para repartir material y hacer un repasito. Los auténticos nervios comenzaron ahí: “¿con qué se subía?;¿cómo se pone?; y esto que sirve para bajar, ¿cómo dices que se llama?”
Sábado, 9.00 de la mañana, Patones y ante nosotras una pared enorme que no solo teníamos que subir sino bajar y un montón de cuerdas verticales y horizontales, solo con verlo intuimos que el asunto iba a estar entretenido.
Cada novato iba acompañado por un experto, que armado de paciencia y una sonrisa nos acompañó en la aventura.
Subir… ¡subimos!, eso sí, agarradas a la cuerda como si nos la fueran a quitar, apoyando las rodillas y agarrando las rocas con las uñas (y porque no nos dejaron con los dientes…).
Y bajar… ¡bajamos!, la elegancia ya estaba totalmente perdida, “¡cuélgate!”, “¡déjate caer!”, recomendaciones que en el momento en el que mirábamos al vacío no nos convencían, así que intentamos bajar de rodillas, a rastras, haciendo la croqueta… hasta que tuvimos que darles la razón, colgarnos y hacerlo.
¿Os acordáis de las preguntas del primer párrafo?, pues en ese momento pensamos que igual tenían razón, que qué necesidad había de estar colgadas ahí como un jamón pudiendo estar en nuestra CA-MI-TA (a lo Burri, jeje). A pesar de esto, la compañía y las palabras de los veteranos siempre tranquilizaban, el buen humor es una de las señas de identidad del Flash.
No solo subimos y bajamos una vez, lo hicimos hasta quedar exhaustas y cuanto más cansadas estábamos más sentíamos que nos gustaba, hasta llegar a pensar: “sin duda lo volvería a hacer”. Y bien, como nuestros deseos son órdenes para ellos, el domingo repetimos, más y mejor.
El lunes amanecimos con un whatsapp mutuo: “mi cuerpo está cambiando de color; no se si las piernas y los brazos son míos; no creo que pueda llegar al cole; tía, hoy a los niños les damos el día libre”
Pues si amigos, parecemos un poco masocas porque a pesar de eso, queríamos que el viernes llegase ya.
Y llegó, el viernes, una semana después, nos volvimos a juntar todos, esta vez en Hontoria del Pinar, con unos chimpún en la mano y ganas de flipar con las cuevas.
El sábado madrugamos al estilo Flash (que ya nos vamos conociendo, colegas) y nos dividimos en 3 grupos, dos con novatos y otro formado por “Edu y los irrelevantes”.
Perdimos la noción del tiempo, no había ni hambre ni sed (y por la cuenta que nos traía, pis tampoco), las sensaciones iban mucho más allá, observábamos todo, alucinábamos con las formaciones, disfrutábamos de la compañía… ¡incluso alguna llegó a quedarse muda! Sin haber salido, sabíamos que queríamos volver.
Cuando todos acabamos, nos juntamos de nuevo en el bar y tras el tradicional “choque de pollas”, celebramos la buena experiencia con unos botellines.
Las cuevas no se acabaron aquí, el Cali nos tenía preparada una prueba imprescindible para ser oficialmente flasheras, así que nos pusimos de nuevo el mono, (limpio y reluciente, ejem, ejem) y llegamos a Río Lobos, mientras algunos preparaban las pruebas que teníamos que pasar, Hevia y Miguel nos dieron una clase magistral del entorno en el que nos encontrábamos.
Tras esto, con brújula y topografía en mano superamos las pruebas recibiendo un gran premio final, ¡ya somos flasheras!
Y como buenas flasheras, los martes acudimos a las reuniones correspondientes, gracias Hevia, Elena, Chus y Deivid por compartir con nosotros esas charlas.
En estas reuniones se nos caía la baba al escuchar lo espectacular que era Coventosa y al final, hace unas semanas lo pudimos comprobar en nuestra propia piel.
El viaje comenzó el viernes y estuvo lleno de anécdotas: “tírale Antolín”, “vamos al bar del señor aleatorio/unidad/cornudo/amable…”, “¿por qué en las carreteras del País Vasco hay tres rayas?”, “¿te acuerdas de…?”, conversaciones típicas del grupo con un walkie-talkie en la mano.
Otro madrugón al estilo Flash y a la cueva, como éramos 11 pudimos ir todos juntos ¿y qué decir de ella?, pues que ahora entendemos que la llamen la Catedral de Cantabria y eso que solo pudimos ver una parte de ella (aunque nos han dicho que Fresca está mejor). La disfrutamos mucho, aunque alguno estaba afectado de “pulmó y corazó”, hay que ejercitar mucho la paciencia y qué mejor manera de esperar que tu compañero pase el fraccionamiento que un poquito de humor.
Salimos, otra vez de noche, la hora de no parar de hablar de Coventosa, del chimpún y de planear las siguientes y un gran aviso: “SE ACABÓ LO DE DORMIR COMO PRINCESITAS”.
Cerramos esta experiencia el domingo con una ruta cultural, una cascada desaparecida y varias visitas a Frías (parecía que nos habíamos quedado con las ganas).
Y antes de terminar, una frase célebre: “los espeleólogos son esa gente rara, que viste con logotipos extraños, que duermen en sitios inhóspitos y que se levantan a horas intempestivas, porque total, en la cueva siempre es de noche”.
Si después de todo esto os preguntáis si nos ha gustado la experiencia…aquí estamos, en la tienda, comprando material, juzgarlo vosotros mismos.

Gracias a todos los que nos habéis acompañado y guiado en esta aventura.

Velén y Lau.

miércoles, 17 de octubre de 2018

La segunda campaña de un espeleólogo, un poquito menos novato

Después de los magníficos días que pasé el año pasado con mis compañeros de Tracalet y del Flash, me quedé con ganas de volver a disfrutar de los vertiginosos paisajes de Bejes. Animado también por que este año el propósito era montar campamento arriba en el monte, y de que en el plan de trabajo estaba la continuación de la exploración de la famosa Topinoria, y del agujero que por pura chorra descubrió un novato el año pasado, la SN6, me enrolé de nuevo en la aventura cuevil de Picos. En la agenda también teníamos pendiente la falsa cueva de los quesos, trás el cual se adivinaba continuación de la cueva.

Por cosas de las vacaciones, acudí 2 días después. Arriba estaban ya: Jose Hevía, Gorge, y Cuadro por parte del Flash; y por parte de nuestros amigos valencianos del Tracalet, Paco y un ya restablecido Vicent al 200 % de capacidad y con ganas de darlo todo. Dos días después se incorporarían también desde Valencia, Salva, Arturo y Miguel.
Nuestro Juanillo no pudo participar este año por estar pachucho (¡¡ vaya rachita, presi...!!), pero nos dió todo su apoyo emocional desde Gijón y nos ayudó a bajar los pertrechos del campamento el último día (aunque para la comilona en La Gallega, no estaba malo el tío jodío...). Nos falló a última hora Antonio Pilón, que hubiese disfrutado como un enano con las riquísimas lentejas que nos hizo Vicent una noche, para cenar.


Como un señorito inglés de esos de las pelis de safaris que echaban por la tele el sábado después de comer (guiño para los puretas del grupo...), me encontré el campo base ya montado, con una tienda cocina-comedor y todo. Aquello tenía pinta de expedición de los documentales de la 2. Además, los compañeros ya habían instalado las cabeceras de pozo de la SN6 y de la Topinoria.

Como es normal ya en el interclub, y quizás por la pérfida influencia flashera, nada estaba fijado de antemano y todo se sometía a debate con despliegue de dudas, requiebros y cambios de opinión, por lo que los equipos de punta se decidían...después del desayuno, entre charla y debate acerca del pernicioso efecto de los hidratos de carbono sobre el metabolismo: ¿engorda más la insulina que dos arrobas de panceta?, ¿nos estamos envenenando con el azúcar que contiene un tercio de Cacola?, ¿llora un bebé de orangután cuando Hevia se come una palmera de chocolate?...

Lo único que siempre estaba claro era que a Hevia le tocaba la Topinoria (como tiene neopreno, je je je).

Así que con mucha ilusión y con las flamantes bobinas de cuerdas nuevas que adquirimos este año, los equipos de trabajo se disponían a añadir metros a los pozos.
Este año además, teníamos la novedad y el aliciente de una emocionante aventura naval en nuestra humilde y veterana barca hinchable, surcando el lago de barro de la Topinoria.



Al culminar el día y reunirse los equipos de exploración para compartir las impresiones de la jornada, los compañeros siempre respondían a la gallega: "Tenemos una noticia buena y otra mala...".
Las buenas, siempre eran que la cosa tiraba en ambas simas. En la Topinoria, el lago de barro se pudo surcar e incluso se encontraron más pozos y una espectacular sala al estilo cántabro. La SN6 no defrauda, y continua hasta los - 250 y siguiendo.



Entre las malas, que si en algunos sitios hay mucho barro, que si hay piedras que caen, algún estrechamiento que otro, un bloque del tamaño de un seiscientos que estorba el paso, y el naufragio de Vicent al rajarse el fondo de nuestra intrépida embarcación de goma. Afortunadamente el bote se pudo usar dándole la vuelta, no sin antes debatir en la tienda comedor las miles de posibles soluciones técnicas al problema naútico (Todavía no acabo de entender aquello de solucionar el naufragio con ¡¡¡ una cesta de fruta, o con bolsas de basura y cinta americana...!!!).

Hasta se topografió y todo.

Lástima que la prometedora "Falsa cueva de los quesos" se quedó en eso, en prometedora, porque tras pasar el paso estrecho, solo había una salita, eso sí, con bonitas formaciones. Por lo menos experimenté aquello de pisar por primera vez una parte de la tierra por un ser humano... je, je, je.

No faltó, como es tradición en toda campaña que se precie, rallie con la furgo de Gorge para ir a la comilona de fabes y cabrito en La Gallega. Este año, como Ana estaba más poética que de costumbre, nos libramos por poco de la historia del antropólogo inglés y su cuarentena en Nueva Guinea, pero nos regaló el oido con las asombrosas historias cinegéticas del borbón XII, anotadas en el diario de su bisabuelo. Y de postre después del banquete, bronca con el guarda y con el mísmísimo director del Parque Nacional, porque pretendíamos volver por la pista que discurre por una reserva de Urugüayos en peligro de extinción (preguntar a Gorge, que él os dá detalles del asunto).

No faltó la cena de despedida de campaña en La Hermida, en la que no falló el gran Chucho ni tampoco el cocido lebaniego (....¿o era el montañés?, el de las alubias, ¿cual era?).

Y tampoco faltó dormir después de la cena de fin de campaña, en ese templo del ronquido compartido, en ese hotel Ritz del polvillo de origen incierto en el que Cuadro se embadurna de los pies a la cabeza con esencia de citronela para no llevar a la Pepa pulgas de souvenir... en LA CASA, porque la viga,.... todavía no se ha roto.

Ahh !!! Y se me olvidaba la historia Cuarto milenio.

El último día de exploración, tuvo que venir Salva, un licenciado en Bellas Artes, para darse cuenta de que unos huesos que había en la base de un pozo de la Topinoria....       ¡¡ eran humanos !!. El caso es que la gente los vió el año pasado, pero se vé que Salva los tuvo que dibujar mucho en la carrera o yo que sé, y los identificó sin dudarlo: una mandíbula, tres fémures, fragmentos de un cinturón... Con el asesoramiento técnico de Juanillo, se puso la pertinente denuncia en el cuartelillo de la Benemérita, y el lunes después de campaña con la ayuda de Vicent, ahí estaba la Guardia Civil sacando los huesos para llevarlos a la policia ciéntifica. Supongo que nos iremos enterando quien era el desdichado dueño de la osamenta, pero en cualquier caso... descanse en paz.


Como veis, más variada y divertida no ha podido ser la campaña.



El año que viene, si el destino lo permite, yo me apunto. ¿os animais?



Miguel Burri

miércoles, 25 de abril de 2018

El Soplao y el Flash: una historia entrañable


En unos pocos años, y desde que fue habilitada para el turismo en 2005 con la realización de un proyecto de gran envergadura, la cueva del Soplao se ha convertido en una de las cuevas turísticas más importantes de España y uno de los principales reclamos turísticos de Cantabria. Recientemente se ha publicado un libro fotográfico de gran formato sobre la cueva, patrocinado por el Gobierno de Cantabria y realizado por la asociación Espeleofoto. Todo esto nos ha hecho reflexionar y mirar hacia atrás y recordar la apasionante historia entre el Flash y El Soplao. 

En los años 90 fue nuestro compañero Carmelo el impulsor de las visitas a la cueva, y, junto con May, los primeros flasheros que visitaron esta maravilla. Gracias a su interés y al conocimiento que llegó a tener de sus galerías y salas, el resto fuimos conociendo poco a poco sus secretos. En una de las visitas, Carmelo nos adentró en la cueva hasta que en un determinado punto nos dijo: “ahora vais a cerrar los ojos y andar despacito hasta que yo os diga…” Y cuando los abrimos nos encontramos con el famoso “falso techo” delante de nuestros morros, contemplando de sopetón ese espectáculo de cristales blanquísimos y retorcidos…





Nos quedaba por conocer la zona natural del sistema formada por las galerías de Torca Ancha y Torca Juñoso. Cayó en nuestras manos un número del Boletín Cántabro de Espeleología donde aparecía una topografía de ambas torcas, así que un fin de semana decidimos entrar en Torca Ancha. Nos volvió a cautivar esta otra faceta del Soplao, con una entrada un tanto diferente, por una formidable torca oculta en el bosque. Ya en el interior, en una zona próxima a “las galerías del tejo”, no conseguimos conectar con la zona de Torca Juñoso, aparentemente mucho más bella y concrecionada… Para consolarnos, cuando localizamos una galería de mina, pudimos volver hacia el Soplao, siempre espectacular, alcanzando la sala de la “desecación poligonal”, y volviendo a visitar todas las galerías que tanto nos cautivaban. Una vez fuera coincidimos con unos espeleólogos gallegos que nos comentaron que lo mejor hubiera sido haber entrado por Torca Juñoso, y así quedó la frase tantas veces repetida:  “¡Os habéis equivocado de travesía!” (pronúnciese con acento gallego y tono elevado). Así, poco después, durante un verano que parecía invierno, en una de las tournées que solíamos hacer por el norte en vacaciones, conseguimos realizar por fin la travesía entre las dos torcas. Después vinieron más visitas, incorporándose al festival más miembros del grupo que no conocían la cavidad, y quedando todos, como siempre… ¡boquiabiertos!




Cuando en los primeros años 2000 se cerró el Soplao para acometer las obras del “gran proyecto”, aún se podía visitar el ramal de las torcas, con la correspondiente autorización del gobierno de Cantabria a través de la Federación Cántabra de Espeleología. En una de las visitas que realizamos se sentía un intenso olor a gasoil desde la entrada de Torca Juñoso y durante toda la travesía… En 2005 se abrió al turismo la Cueva del Soplao. Y así seguimos disfrutando, aunque añoráramos el Soplao, del recorrido tan variado, original y bellísimo que era entrar por Torca Juñoso y salir por Torca Ancha, o a la inversa, cuando hacíamos dos grupos y nos cruzábamos, cuando nos salíamos del eje de la travesía para visitar también algunas galerías laterales, impresionantes… En una de estas últimas salidas, cuando nos dirigíamos a la sala de “la desecación poligonal”, encontramos una imponente puerta blindada cerrada a cal y canto en la galería del alud, que nos impidió el acceso.




En 2015 la travesía se reequipa gracias a la Federación Cántabra de Espeleología con la colaboración de los clubes Piezo y Viana. Los rumores de que en breve no va a haber que pedir permiso para visitar la mayoría de las cavidades cántabras se confirma en julio de 2017, y Torca Juñoso-Torca Ancha está en la lista de ellas. Pero sin embargo, a finales del mismo año se prohíbe y se cierra el acceso a las dos torcas. Parece ser que esta medida ha sido tomada “por acuerdo del Consejo de Administración de la Sociedad Regional El Soplao, S.L.", empresa pública mixta del Gobierno de Cantabria y las juntas vecinales implicadas, que es la encargada de la gestión de la cueva, y que tiene entre sus fuciones "la gestión, administración, mantenimiento y conservación, vigilancia, investigación, inventario, promoción y comercialización de los bienes y dotaciones inherentes al complejo turístico Cueva El Soplao." Y las causas que argumentan y que han provocado su cierre son “actos de vandalismo para acceder desde esta travesía a las galerías del Soplao, forzando los cierres de la verja de acceso del interior de la cueva en repetidas ocasiones”, y también “substracciones o daños en sensores y recipientes de recogida de muestras de agua que tienen instalados en diversos lugares los investigadores que trabajan en El Soplao”, además de “… aparte de lo que supone desde el punto de vista de la seguridad que personas incontroladas anden por la zona de la cueva habilitada para visita…”




¿Y ahora qué? Los buenos momentos vividos en el Soplao también nos hacen mirar hacia delante… Esperemos que pronto exista la posibilidad de visitar la zona no turística mediante un permiso bien gestionado, como ocurre en otras cavidades, que nos permita de vez en cuando volver a esos espacios que nos cautivaron y que podamos compartirlo con los nuevos flasheros que sólo los conocen a través de nuestro recuerdo. Y en cuanto a la “zona turística”, ¿qué decir? Que nos sentimos afortunados de haberla conocido en estado puro, con nuestras visitas constantes, pero fugaces, con el mimo y la delicadeza que sentíamos y que transmitíamos a cada paso, a cada respiro que dábamos, siendo conscientes de que contemplábamos una obra de arte que era preciso no alterar ni siquiera con el susurro de nuestras voces.

Fotografías: Archivo GE Flash y Mª Ángeles González

jueves, 21 de diciembre de 2017

Asamblea 2017


Como cada año, el pasado fin de semana celebramos nuestra Asamblea anual en la casa de “El Jardinillo”. Con bastantes socios presentes, nos reunimos para debatir de numerosos temas a lo largo de toda la mañana para acabar con una feliz comida navideña. Entre otros, se comentaron todas las actividades realizadas, los balances económicos del 2018 y las perspectivas para el próximo año, incluyendo el material necesario y salidas a cuevas deseadas. También debatimos a cerca de nuestra actividad estrella, la campaña de exploración cada verano en Picos de Europa. Por último, decidimos el lugar para la próxima asamblea, aprovechando con un fin de semana espeleológico y la necesidad de renovación para entonces de la Junta Directiva. Luego pudimos brindar y celebrar un año más del Flash que ya se nos juntó con la cena y una buena noche de disfrute entre el Bar Manolo y el Jardinillo, bailando y cantando, recordando el olor y esa luz del carburo y fotografiando el cielo nocturno estrellado.


Por la mañana, los que quedamos aprovechamos para disfrutar el motivo por el que todos estamos aquí: un poquito de espeleo!! Fuimos a practicar en las paredes, cada cual a su nivel: instalación de cuerdas, subidas y bajadas, cambio de aparatos, nudos, pasamanos, desviadores… e incluso, autosocorro. Estuvimos hasta que el frío ya se hacía notar bastante y los estómagos ya pedían un parón. De nuevo al Manolo y ya para casa. Fue un finde muy divertido y en el que sin duda, disfrutamos un buen grupo de amigos deseando ya vernos en la próxima cueva!

 
Texto: Javier Fouz Uguet “Cali” y Elena Tena
Fotografías: Maria Jesús Celaya "Chus”

jueves, 23 de noviembre de 2017

De Varabanchek a Tragacete

Hola amig@s.

Como me puse tan pesaito con lo de salir de cuevas este finde, os hago yo un pequeño relato de lo acontecido.

Sin apostar un duro porque la salida se pudiera hacer, por la apretada agenda de los flasheros (viaje de buceo de Hevia, finde de trabajo reicintolista de Xurxo y Cali, y prácticas de espeleosocorro, finalmente y en el último momento el destino cuadró y se enrolaron Hevia, Edú, Chus, Oscar...y Mariangeles y Jose Petit para el domingo después de socorrer (ole por ellos !!! ...), y un servidor de uds., Miguel Burri.

Hevia nos propuso las simas de el Bancal de la Nevera y la del Tío Seisdedos, que están en la preciosa y boscosa zona de Uña y Tragacete. Como la ruta era por la carretera de Valencia, nos emplazamos el sábado por la mañana en el bellísimo... centro comercial de Rivas Futura. Trás esperar un buen rato a Chus, ya que el De Loriant le jugó una mala pasada y apareció en Varabanchek en 1956 (Taran silvania exterior), y hasta que le dieron el visado y esas cosas..., salimos prestos con parada en Tarancón para tomar deliciosos churritos y pinchos de tortilla.


Llegamos al refugio de la Alconera, y cómo no, estaba pillado. Nos calzamos los hierros e iniciamos camino a la sima de El Bancal de la Nevera a eso de las 2 y media (A quien madruga...), asombrados de que los chicos que nos habían quitado el refugio, nos pidieran crema solar.

Preciosa sima, con dos pozos repletos de troncos arrastrados de cuando llovía (¿os acordais?), trepada final para llegar a unos gourts con unos bonitos laguitos... ¡¡ más secos que la mojama !! (luego algunos dicen que no hay cambio climático). Trás salir a oscuras ya, y con un frío de coj..., decidimos practicar un poco de orientación nocturna en espiral, a ver si llegábamos a Varabanchek atrochando por el pinar....


Dormimos en otro refugio que buscamos, y al día siguiente, los Petits, trás viaje nocturno desde el bar Manolo de Patones, nos esperaban en la Alconera desde las 10 (literal, porque les dimos plantón de 1 hora).

Interesante sima la del Tío Seisdedos, con dos pozos, y que nadie conocía, con bonita cabecera del segundo pozo de pasamanos más Y griega en volao. Muy variada.

Equipo Sima del Tío Seisdedos

Papeo, y cafelito y cacola en el bar de "Las chicas de oro" de Uña.

Gracias chic@s por este bonito y divertido finde.

Aupa el Flash for ever !!!

Miguel Burri Mac Donkey

jueves, 2 de noviembre de 2017

El Karst de Cuenca


Recientemente ha salido publicado en la Tribuna de Cuenca un interesante artículo sobre las últimas exploraciones realizadas, especialmente en la zona de la Muela del Rebollar. Nuestro grupo ha tenido la suerte de participar en ellas, gracias a nuestros compañeros del Grupo de Actividades Espeleológicas de Madrid (GAEM), impulsores incansables de estos trabajos que coordinan junto con el grupo conquense Lobetum.




La Serranía de Cuenca continúa dando sorpresas…


viernes, 1 de septiembre de 2017

El Trenecito


Hemos querido recuperar este relato fresco y directo de nuestra compañera Chus, que refleja perfectamente el buen fin de semana que pasamos en el entorno de Valporquero, antes del verano y ya bien entrada la primavera.


Ya pasados varios días de la vuelta de Valporquero, pero todavía con muy buen recuerdo. En dos grupos, por un lado Hevia, Desi y yo salimos de Guadarrama a las 18:30 con Alberto y su tanque, ni te enteras del viaje. Nuestros compis Juanillo, Antonio y María, con algún empujoncito, buena suerte y dejándolo en la cuesta, llegaron a León e incluso les trajo de vuelta. 

Tras asomarnos por la zona de picnic, se decidió dormir en el porche de la iglesia de Valporquero. Una habitación con estupendas vistas, las estrellas para dormir y por la mañana la montaña, el bosque de hayas y los pipis.


Un desayuno en el césped al solecito,  y toca diana, bajar a la cueva. Con un coche de apoyo la aproximación es sencilla, y se llega andando por el relicto bosquecillo de hayas. Mientras nos embutimos en el neopreno, observamos desde lo alto que no dejan de llegar furgonetas de empresas de aventura. De cada una se bajan entre 8 y 10 chorizicos ya dando saltitos, empieza la temporada ... Ya alguno organiza para el 3 de junio un aquatráil por la cueva.

Por suerte no había nadie bajando por las Perlas, solo usan la zona acuática. Empezamos a bajar a las 12, primero la campana hasta el púlpito , ¡¡¡25 m qué maravilla de sala!!!, paso por la cabecera estrecha,  ya sin mucha visibilidad, pozo tras pozo, mucho respeto, y cada vez más goteo de agua en la espalda, más y más fresco nos indica que vamos llegando a la línea de agua... Y ya el último de 30 m.




Pues ya no queda otra... al agua, a bajar un barranco de noche; la calidez del grupo me hace olvidar el frío, ¡¡¡qué pasada de colores y de formas!!! El nivel del agua era aceptable y bastante fresquita. Al grito de EL TRENECITO!!!!!, Hevia encuentra el tobogán y los demás detrás, pero de uno en uno... jaja!! A la salida, el esperado paso de la M, hay dos estupendas escaleras pero ya no hay sifón, tengo que reconocer que ya me sobraba. Se ve la luz, sales a una sala amplia, parece que estás ya a nivel del suelo, y sorpresa!!, son las copas de los árboles, un pequeño destrepe a la salida de la gran cascada, otros 25 m... con el toque final bajo el chorro. Para la vuelta se cruza el rio y en unos 500 m andando por la carretera llegas al bar.








Ya secos, cervezas, calditos y helados; el abuelete del bar muy simpático, nos ha guardado las llaves del coche. Al día siguiente una ruta circular, por 4 valles, 11 km , al solecito, se sale andando desde la misma iglesia. Hevia con su GPS nos corrige la ruta varias veces que nos salíamos por la tangente. En esta época se pueden ver pequeñas orquídeas, extensos pastizales, rodeados de unas montañas curiosas que van desprendiendo conchas que acaban en el camino.  

'Tierra caliza, áspera y luminosa, plagada de simas, cuevas y profundidades, la oscuridad del subsuelo nada tiene que ver con la amplitud de sus vegas y sus pastos, con el cromatismo de sus bosques en otoño o con la riqueza de la vida que alberga.









Pocas fotos esta vez, pero hay videos....vamos mejorando !!!! con muchas ganas de verlos!!!

Mil gracias Desi, Alberto, Hevia, Juanillo, por enseñarnos estos maravillosos rincones de la tierra y cargar con nosotros, y a los compis del nocurso Maria y Antonio por ser cómplices de este finde. Y a los que no han podido venir.... que leéis esta parrafada... jaja!!! 

Texto: Maria Jesús Celaya “Chus”
Fotografías: Chus y Juan Bueno “Juanillo”