viernes, 1 de septiembre de 2017

El Trenecito


Hemos querido recuperar este relato fresco y directo de nuestra compañera Chus, que refleja perfectamente el buen fin de semana que pasamos en el entorno de Valporquero, antes del verano y ya bien entrada la primavera.


Ya pasados varios días de la vuelta de Valporquero, pero todavía con muy buen recuerdo. En dos grupos, por un lado Hevia, Desi y yo salimos de Guadarrama a las 18:30 con Alberto y su tanque, ni te enteras del viaje. Nuestros compis Juanillo, Antonio y María, con algún empujoncito, buena suerte y dejándolo en la cuesta, llegaron a León e incluso les trajo de vuelta. 

Tras asomarnos por la zona de picnic, se decidió dormir en el porche de la iglesia de Valporquero. Una habitación con estupendas vistas, las estrellas para dormir y por la mañana la montaña, el bosque de hayas y los pipis.


Un desayuno en el césped al solecito,  y toca diana, bajar a la cueva. Con un coche de apoyo la aproximación es sencilla, y se llega andando por el relicto bosquecillo de hayas. Mientras nos embutimos en el neopreno, observamos desde lo alto que no dejan de llegar furgonetas de empresas de aventura. De cada una se bajan entre 8 y 10 chorizicos ya dando saltitos, empieza la temporada ... Ya alguno organiza para el 3 de junio un aquatráil por la cueva.

Por suerte no había nadie bajando por las Perlas, solo usan la zona acuática. Empezamos a bajar a las 12, primero la campana hasta el púlpito , ¡¡¡25 m qué maravilla de sala!!!, paso por la cabecera estrecha,  ya sin mucha visibilidad, pozo tras pozo, mucho respeto, y cada vez más goteo de agua en la espalda, más y más fresco nos indica que vamos llegando a la línea de agua... Y ya el último de 30 m.




Pues ya no queda otra... al agua, a bajar un barranco de noche; la calidez del grupo me hace olvidar el frío, ¡¡¡qué pasada de colores y de formas!!! El nivel del agua era aceptable y bastante fresquita. Al grito de EL TRENECITO!!!!!, Hevia encuentra el tobogán y los demás detrás, pero de uno en uno... jaja!! A la salida, el esperado paso de la M, hay dos estupendas escaleras pero ya no hay sifón, tengo que reconocer que ya me sobraba. Se ve la luz, sales a una sala amplia, parece que estás ya a nivel del suelo, y sorpresa!!, son las copas de los árboles, un pequeño destrepe a la salida de la gran cascada, otros 25 m... con el toque final bajo el chorro. Para la vuelta se cruza el rio y en unos 500 m andando por la carretera llegas al bar.








Ya secos, cervezas, calditos y helados; el abuelete del bar muy simpático, nos ha guardado las llaves del coche. Al día siguiente una ruta circular, por 4 valles, 11 km , al solecito, se sale andando desde la misma iglesia. Hevia con su GPS nos corrige la ruta varias veces que nos salíamos por la tangente. En esta época se pueden ver pequeñas orquídeas, extensos pastizales, rodeados de unas montañas curiosas que van desprendiendo conchas que acaban en el camino.  

'Tierra caliza, áspera y luminosa, plagada de simas, cuevas y profundidades, la oscuridad del subsuelo nada tiene que ver con la amplitud de sus vegas y sus pastos, con el cromatismo de sus bosques en otoño o con la riqueza de la vida que alberga.









Pocas fotos esta vez, pero hay videos....vamos mejorando !!!! con muchas ganas de verlos!!!

Mil gracias Desi, Alberto, Hevia, Juanillo, por enseñarnos estos maravillosos rincones de la tierra y cargar con nosotros, y a los compis del nocurso Maria y Antonio por ser cómplices de este finde. Y a los que no han podido venir.... que leéis esta parrafada... jaja!!! 

Texto: Maria Jesús Celaya “Chus”
Fotografías: Chus y Juan Bueno “Juanillo”

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