lunes, 15 de octubre de 2012

FLYSCH DE SEMANA

El fin de semana del 7 y 8 de Julio, decidimos hacer una salida de descenso de barrancos por la zona del Pirineo oscense, pero de barrancos solitarios, para disfrutar del paisaje y  de la naturaleza, sin prisas ni aglomeraciones. Nos quedaba pendiente de otra vez que estuvimos por esos lares la visita al barranco Rimalo, también apelado Rimaldo, situado cerca del pueblo de Olivan, entre la carretera que va de Sabiñanigo a Biescas. Es un descenso trabajado en flysch, formación geológica que se caracteriza por una estratificación muy marcada de elementos duros (areniscas, calizas, cuarcitas) y blandos (arcillas, margas) que producen impresionantes paisajes caóticos de paredes y derrumbes.
El Rimaldo es un barranco seccionado por un sendero, dividiéndolo en dos tramos, superior e inferior. Nuestra intención era hacer la integral, pero no dimos con ello. Zonas poco transitadas entre pueblos abandonados, sendas y senderos perdidos y no tan perdidos hicieron que no alcanzáramos nuestro objetivo; aun así el pateo mereció la pena. Tras estas circunstancias decidimos ir a lo seguro y descender la parte inferior, ya que es muy fácil llegar a ella por un sendero PR  que une los pueblos abandonados de Bergusa y Ainielle. Esta parte del barranco es un poco más encajada que la superior; tiene como plato fuerte un rapel de 60 metros, el cual puedes fraccionar y una formación geológica muy representativa del flysch, la cual llaman en alguna reseña francesa, el espinazo del diablo. Todos estos alicientes y más, hacen de él una visita obligada.

La jornada siguiente convenimos descender otro barranco característico del flysch. El barranco del Infierno, como así se llama, esta situado en la carretera que va de Biescas al puerto de Cotefablo, muy cerca de la localidad de Gavín. Con una aproximación bastante cómoda y bonita, es un descenso de primer orden en cuanto a naturaleza y paisaje. Mucho de andar la verdad, pero con varias zonas deportivas muy interesantes que contienen algunos toboganes, pequeños rapeles y saltos. No desmerece en absoluto. En conjunto compensa bastante su descenso. Es un gran desconocido en mi opinión.

Os dejo un pequeño texto que ha escrito nuestro amigo Hevia, en referencia a esos lugares que visitamos entre el abandono y la soberbia naturaleza :


Julio de 2012. Los recuerdos de un bonito fin de semana se amontonan una vez ya de vuelta… Un fin de semana en el que decidimos descender dos barrancos solitarios en el corazón del prepirineo de Huesca… Un fin de semana entre Flysch y el encuentro con un viejo amigo (¡Saludos Jesús!). El pirineo, ¡cómo no!, frondoso, y una tormenta después de cenar nos ayuda a dormir frescos en nuestra cabaña solitaria y a soñar con descensos acuáticos…
Sirvan estas preciosas frases de nuestro admirado escritor Julio Llamazares para ilustrar este maravilloso entorno de pueblos y paisajes olvidados.
“A lo lejos, frente a ellos, en la ladera opuesta de la montaña, los tejados y los árboles de Ainielle, ahogados entre peñas y bancales, comenzarán ya entonces a fundirse con las primeras sombras de una noche que, aquí, contra el poniente, llega siempre mucho antes. Visto desde la loma, Ainielle se cuelga sobre el barranco, como un alud de losas y pizarras torturadas, y sólo en las casas más bajas, aquellas que rodaron atraídas por la humedad y el vértigo del río, el sol alcanzará a arrancar aún algún último destello al cristal y a las pizarras. Fuera de eso, el silencio y la quietud serán totales. Ni un ruido, ni una señal de humo, ni una presencia o sombra de presencia por las calles. Ni siquiera el temblor indefinido de un visillo o de una sábana colgada en el frontal de alguna de cualquiera de sus múltiples ventanas. Ningún signo de vida podrán adivinar en la distancia…
El borbotón del río llenará sus corazones cuando vadeen la corriente por la vieja pontona de maderos y tierra apelmazada. Quizás, en ese instante, alguno piense en dar la vuelta y regresar sobre sus pasos. Pero será ya tarde. El camino se pierde con el río tras las primeras tapias y sus linternas habrán ya iluminado ese sórdido paisaje de paredes y tejados reventados, de ventanas caídas, de portones y cuadros arrancados de sus marcos, de edificios enteros arrodillados como reses en el suelo junto a otros incólumes aún, desafiantes…” 


Actividad realizada por Jose (Hevia), Marta, Mª Angeles (Petina) y Jose (Petit). El Domingo nos acompaño un amigo nuestro, Jesús, que nos lo encontramos a la vuelta del barranco Rimalo, hacia mogollón de tiempo que lo veíamos. Ahora vive en Jaca.


1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Impresionante! No solo los barrancos y su ubicación en el prepirineo, con sus pueblos abandonados, sino por vuestras narraciones, que a los que nos hemos tenido que quedar en tierras gatas habéis dejado que lo sintamos y vivamos con tan deliciosas palabras....